
El 'último salto' es algo que todo el mundo es capaz de comprender y que responde a los más íntimos deseos de la gente: morir en el acto, desaparecer en apenas un instante breve y glorioso.
Nada perdura, ya ves, ni siquiera los pensamientos en tu interior.
Cuando caminas por las calles -continuaba ella-, debes dar sólo un paso por vez.
...hablando con franqueza, creo que he perdido el rumbo y ya nada podrá arreglarse para mí.

Yo correteaba por ahí errante y sin aliento, eludiendo los desvíos peligrosos y las montañas de ruinas, corriendo caprichosamente de una calle a la otra, siempre esperando hacer algún hallazgo maravilloso a la vuelta de la esquina.